Habíamos caminado como 57 cuadras entre las peatonales de Lavalle y Florida. Era como la peatonal Sarandí, pero multiplicado por cien. Estaba lleno de comercios, todos con distintas cosas y mucha variedad. Imposible encontrar algo así en Montevideo. Yo me había comprado unos championes azules y negros. El vendedor me miró raro cuando dije “llevo esos” en vez de “llevo esas”. Ni en pedo te voy a decir zapatillas. Tampoco le voy a decir facturas a los bizcochos. Aprendan a hablar, che. Cuando voy a la caja me dicen que la tarjeta fue rechazada. La puta que los parió. Andá a encontrar ahora un lugar para quejarte y preguntar por qué. Le digo al vendedor que me los reserve y me voy. “Gustavo, préstame cien pesos”, le dije. Me miró con cara de ojete. “Yo te dije que te trajeras más plata. Yo te dije que no te iba a servir la tarjeta. Yo te dije que el hostal solo iba a aceptar efectivo. Sos un puto”. Me dio los cien pesos, se dio media vuelta y se fue. Volví al comercio. El vendedor me hizo un gesto con el pulgar hacia arriba y yo también. “Pago en efectivo”, le dije, con cara feliz. Empecé a juntar entre monedas y llegué a los 269 pesos justos, que era lo que salían. Le dije al cajero “llevo estos championes”, remarcando mi tono en esa palabra, a ver si aprenden a hablar. No me dijo nada. Seguí caminando. Me encontré con el grupo, previo llamado telefónico. Me dicen donde están. Se me cortó. “Su saldo de 3 pesos es muy bajo”, me dijo un mensaje. En un minuto se me consumieron cien pesos. ¡Renunciá, Bonomi, si no me podés proteger de los altos costos de hablar con Antel desde Buenos Aires! “, pensé.

Marcha Anti K Despertate

Este es el volante que se podía apreciar en la marcha anti K. En él se pueden notar los colores de argentina y la leyenda «Despertate, esto no es normal»

Todo lo que tuviera la combinación de colores de los championes me llamaba la atención para comprarlo, y me encantaba explicarle al vendedor que eran los colores de mi cuadro en Uruguay.  Gustavo había comprado unos championes Adidas. Calculo que tampoco les dijo zapatillas. Ángel no se había comprado nada, y eso que a priori era el más consumista del grupo. “No encontré lo que buscaba”, decía cabizbajo. Javier se había comprado un montón de libros. Y yo estaba sin un mango rezando para que en otra oportunidad me sirviera la tarjeta de débito del cajero. Unas horas después, ya de noche, me llegó un mensaje de mi viejo. “Capaz te cruzás con una marcha”, decía. Como irse de vacaciones implica desconectarse de todas las noticias y vivir una vida lo más hippie y despreocupada posible, alentada por cómo era el hostal, no tenía idea de qué se trataba. Y tampoco sabía si nos la íbamos a cruzar. Minutos después llegamos a la calle Diagonal Norte. Estaba totalmente llena de gente. Poniendo una referencia, había más gente que en los festejos del Frente Amplio cuando ganó Tabaré Vázquez. Nos detuvimos y empezamos a observar a la gente que pasaba golpeando cacerolas o cualquier otro artefacto que más o menos sirviera para hacer ruido. Atrás vi a un señor que observaba y no manifestaba, como nosotros. Gustavo le preguntó qué manifestaban. “Es por lo del dólar”, le dijo. Me acerqué y le dije que eso era de hace tiempo, que era raro que manifestaran por eso. “También es por la inseguridad”, me dijo, a lo que obtuvo la misma respuesta de mi parte. “También es por la inflación”, remarcó, con un acento un poco más fuerte como indicando que no le rompiéramos más las pelotas. Hasta que después terminó diciendo que básicamente era en contra de Cristina en general. Nos pusimos a observar a la gente. “Bo, esto es como un Partido Nacional gigantesco”, me dijo Gustavo. “Mirá esas caras. Mirá esa señora rubia que tiene como 50 años y piensa que tiene 20 por cómo se maquilla. Mirá a ese tipo con la camisita Lacoste abierta y decime si no es un estanciero. Mirá a la chetita esa que tendrá como mucho dieciocho. Ta salado esto”, me dijo Gustavo, a lo que yo agregué, medio gritando:  “Uhhhh locoooo no te puedo creeer no puedo comprar dólaresssss, ¿qué voy a hacerrrr?”. Gustavo se asustó. “Te van a cagar a palos”, me dijo. “Son unos chetos de mierda, Gustavo. Son más o menos como la hinchada de Defensor. Ni aunque junten 3 millones le pueden pegar a alguien. Mirá, mirá esa señora con la cacerola. No debe saber ni para qué se usa. Y no sabe golpearla. Debe ser la primera vez que sale a la calle caminando sin su auto último modelo. Váyanse todos a cagar”. Saqué el dólar que había llevado y le pedí que me sacara una foto con la manifestación de fondo, exhibiéndolo orgulloso. “Nos van a cagar a palos, ni en pedo te la saco”, me dijo Gustavo. “No seas gil, que puede ser tomado como una medida de protesta”, dijo Ángel. “¿A quién carajo le pueden pegar estos chetos bobos?”, le dije, y lo incité a sacarme la foto nuevamente. No accedió. “Yo te la saco”, dijo Javier, mientras Gustavo se alejaba al grito de “¡no te conozco!”. Obtuve mi foto. “¡Esto va derecho para el Facebook con la leyenda ES PARA VOS, CFK!”, grité, y nos cagamos un poco de risa. “¡Pah, como estaría para sacarse una foto con un cartel que diga ¡Renunciá, Bonomi!”, le dije a Javier. “¡Uhhhh!”, me respondió, aprobando mi gesto y buscando entre sus pertenencias para ver si encontraba papel y lapicera, sin éxito. Me agaché y vi un papel, todo pisoteado, pero servía para escribir y sacar esa foto. Tenía los colores de la bandera de Argentina y decía “Despertate, esto no es normal, el 13 de septiembre a las 19:30 horas todos a la calle”. La agarré y le dije a Gustavo que eso servía. “¡No seas mugriento!”, me gritó, y mi plan se frustró. Me quedé sin el “renunciá, Bonomi”.

Carteles y registro fotográfico

Dólar en Marcha Anti K

¡Es para vos, Cristina! ¡Yo puedo comprar dólares! ¡Es para ustedes, manifestantes!

Empezamos a sacar fotos y no pudimos creer lo que estábamos viendo. “Verdad y justicia” decía un cartel. “Progreso o corrupción” decía otro. “Soy del 46%”, decía el que considero el más acertado. Otro aún más decía “Por una oposición unida”. Y uno que me llamó muchísimo la atención decía “Libertad, libertad, libertad”. Calculo que será por lo del dólar. No sé bien. Es rara la política argentina. Y me di cuenta que no era solo por lo del dólar. “Queremos volver a vivir en democracia”, rezaba otro, orgullosamente sostenido por un señor de saco. Pero no fue el más bizarro de todos. Una señora rubia, con botas altas y muy bien vestida sostenía un cartel que decía “Basta de pobreza e indigencia”. Es como que un tipo del borro vaya a una manifestación del Partido Nacional con un cartel diciendo “No al IRPF para los que ganan más de cien mil pesos”. Nos metimos un poco entre la gente. Vimos algunos con un pegotín muy divertido en su frente con una K en negro tachada con rojo. Había un señor con una camisa cara semiabrochada, como el 90% de los hombres presentes. No veías un negro con una camiseta rota, un obrero de barba con el pantalón roto o un tipo con rasgos mulatos ni de casualidad. La cosa es que este señor miró para arriba, en dirección al obelisco, y de la nada gritó “¡Hacé una videoconferencia, hija de puta!”. Lo miramos y nos reímos. El tipo siguió muy serio. Capaz que pensó que la risa nuestra era de impotencia. Cacerolas no era lo único que golpeaban. Había señoras con flaneras en la mano y cucharas. Intentaban golpear y hacer ruido sin mucho éxito. Pasó un camión con un montón de gente arriba. Otra vez se repetía la etiqueta: todos de camisita. Tenían banderas de argentina y chifles. Empezaron a gritar “Ole le, ola la, si esto no es el pueblo, el pueblo donde está”. Muchísima gente los siguió, hasta que se convirtió prácticamente en un grito universal. Miré a mis amigos y les dije “el pueblo está laburando ocho horas en la construcción, el pueblo está preocupándose por darle de comer a sus hijos, el pueblo está despreocupado porque no puede comprar dólares, ya que nunca vio uno en su vida”, por poner un ejemplo. Gustavo me miró otra vez con esa cara de “te van a cagar a palos”. No me importó. Tampoco lo hicieron.

No más pobreza e indigencia cartel bizarro


Lamentablemente no se lee bien, pero si se acercan un poco se aprecia que dice «Basta de pobreza e indigencia». Dentro de poco vendrá la versión uruguaya, con un señor del borro en la marcha del Partido Nacional y su cartel «No al IRPF para los que ganan más de cien mil pesos»


Señoras Pueblo Marcha Anri K

Acá se puede apreciar a una señora, rubia ella, con un par de flaneras para hacer un poco de ruido. Seguramente no les dio el presupuesto para comprar una cacerola y un cucharón
Javier Y Gustavo Gorileando Marcha Anti K

Acá pueden ver a dos integrantes del staff de RadioPasillo, Gustavo y Javier, gorileando junto al pueblo, con una señora pobre y un cartel de «yo soy del 46%» de fondo