There’s only one place we can go
It’s around the corner in Soho
Where other broken people go

Let’s go

— ¡Nos vamos de putas el viernes! —le dijo Pablo a Andrés, luego de haberse tomado de un trago el chopp de medio litro que les había traído la moza.

—  No seas gil, Pablo, tranquilízate, no es la solución. Tenés que tener paciencia. Las cosas se van a solucionar.

— ¡Paciencia un carajo! Ya me tiene podrido esto, me tiene saturado la situación. Que si, que no, que hoy me gustás, que mañana no sé, me tiene los huevos llenos. Voy a cortar todo y este viernes nos vamos de putas.

— Pablo, esto recién te lo dijo el domingo. Hoy es martes. Dijiste que ibas a esperar con paciencia y ya querés largar todo a la mierda. Así no es. Hay que pelearla. Y cuánto más difícil es más se disfruta al final.

—  Andá a cagar, el viernes nos agarramos tremendo pedo, nos vamos de putas y no se discute más.

Pablo se quedó pensativo mirando un punto fijo. Seguramente estuviera pensando en Paola. En las ganas locas que tenía de mandarle un mensaje y decirle que la quiere, que la extraña, y que se deje de joder con las inseguridades. Que él no es como su ex. Que eso que dijo de que no estaba tan copada como antes era una boludez. Que iba a salir todo adelante. En fin, más o menos lo mismo que se había encargado de repetirle días anteriores. Andrés se concentró en otro punto fijo, lejos de mirar la cara de Pablo, seguramente pensando qué otra cosa le iba a decir para convencerlo de que el desbunde no era la solución.

– Mirá lo que dice el horóscopo de Paola –dijo Pablo al momento de sacar el celular–. “Buscas en el amor pasión y aventura, pero últimamente estas confuso respecto a tu pareja y tus sentimientos andan muy revueltos. Pueden llegar hasta ti recuerdos de tu pasado amoroso que te vuelvan nostálgico y te hagan replantearte tu relación actual”. La puta que lo parió, horóscopo de mierda

–  ¿Y qué dice el tuyo? –preguntó Andrés, con cara pensativa que escondía una sonrisa irónica

–  El mío dice “No te dejes llevar por excesos, sobre todo si son con la comida y la bebida. En estos momentos deberías preocuparte más por tu estado de salud y empezar a cuidarte correctamente. En tu vida sentimental seguramente tendrás que hacer uso de toda tu paciencia”. Qué hijo de puta, parece joda, parece que estuviera describiendo nuestra situación.

– ¡Pero andá a la puta que te parió! –respondió Andrés, riéndose–.  Yo le pegué mucho antes que el horóscopo chanta ese. ¿Hace cuánto te vengo diciendo lo de la paciencia? ¿No te vengo agitando para que te tranquilices cuando me decís de ir al putero? Pero claro, como es un puto horóscopo se lleva todos los laureles.

– ¿Entonces el viernes vamos al putero?

– ¿No leíste el horóscopo? Es bien clarito. “Evite los excesos”

– Bueno, me cago en eso. Lo de la paciencia es cierto, te lo llevo. Pero vámonos de putas. Me va a hacer bien. Y a vos é que te agrada la idea. ¿Cómo era que se llamaba aquella que te la chupaba como una diosa? ¿Mariana? Dale, vos te quedás con ella y yo me agarro a la que tenga más pinta de turra.

– Pero esto es todo o nada.

– ¿Cómo todo o nada?

– Cuando tomás un consejo no podés tomarlo a medias. Es como una receta de cocina.  No podés respetar la mitad de los ingredientes y usar cualquier otra mierda en la otra mitad.

– Bueno, ¿entonces podemos ir al putero pero no tomar alcohol en exceso? Ahora que lo pienso, sería mejor así, sino va a costar que se nos pare.

– El sexo es un exceso.

– ¿Vos decís?

– Totalmente, más si tenés novia.

– Pero yo no tengo novia. Ella se encargó de remarcarlo en la última conversación que tuvimos. Dijo que no éramos novios y que no me iba a pedir un tiempo. Sólo dijo que no tenía el pegue de antes y que tenía que reflexionar.

– Es como tener una botella de whisky en tu casa e ir a un bar –dijo Andrés sin prestarle atención a lo que le había explicado Pablo–.

– Pero yo no tengo botella.

– Tenés botella, si, lo que pasa que está un poco apretada la bolita del pico y ya te calentaste, y como no sale toda la cantidad que querés, te dan ganas de dar el pico contra la mesada y romperla a la mierda –dijo Andrés y se quedó mirándolo pensativo–.

– ¡A la mierda! ¡Cómo estamos con las metáforas hoy! ¿Te tragaste a Paulo Cohelo o es una de las pelotudeces que te dijo la sicóloga aquella con la que salías? ¿Cómo era que decía? “Yo nací para ayudar a los más débiles a resolver sus problemas existenciales”.

– Si, y yo le dije que era una lástima que no había nacido para chupar pijas. O me la mordía o la chupaba con menos ganas con las que Recoba tiraba los corners en la selección. Pero no me cambies de tema. Tenés que cuidar tu botella. Ya va a salir el chorro entero, vas a ver.

– Me decís que no querés ir al putero pero me hablás de chorros enteros. Sos un hijo de puta. Vamos al putero. Aprovechemos. Lo necesito. Necesito despejarme la mente y elevar mi ego.

– ¿Y por qué no llamás a alguna de las gatitas que tenías en la vuelta antes de que empezaras a salir con Paola? Alguna de esas, seguro agarra viaje.

– ¿Tas loco vos? Esas son las que garchan y después pretenden que te quedes a hacerles mimitos y les lleves el desayuno a la cama. Si no lo hacés se ponen gritonas y te dicen que solo las querés para garchar y me hacen flor de escándalo con los vecinos. ¡Putero querido, putero! –dijo Pablo golpeando la mesa como si fuera Sanchez Padilla.

– Después te tengo que bancar la culpa. Te me ponés a llorar, me decís que estás enamorado de Paola y que te arrepentís. Te le ponés a llorar a la puta después de acabar y le contás toda la historia. Te desesperás y la llamás a las 4 de la mañana y te caga a pedos. Acordate de lo que pasó la última vez con Elena, no solo te terminó mandando a la concha de la madre si no que quedaste como un flor de pelotudo, ¡así queno seas pelotudo ahora! –dijo Andrés elevando un poco la voz, cosa que hizo que algunas mesas de alrededor miraran a su lugar.

– Pero esta vez es distinto. Ella me dejó bien en claro que no somos novios. Bueno, los solteros se van de putas con sus amigos. Los solteros se agarran tremendos pedos. Los solteros se despreocupan.

– Hace dos días estabas organizando el casamiento con la lista de invitados –le recordó Andrés

– Hace tres días la pelotuda esta me había dicho para ir de vacaciones con su mejor amiga y el novio juntos. Y un día después se le ocurrió empezar con las “dudas”. Que no me gusta remarcarte las cosas, que no me gusta decirte que me garches así o asá, que no me gusta que te vistas de tal color, que estás mucho con tus amigos, que estás poco con tus amigos, que estudiás mucho, que no estudiás. Pero la puta madre, ¿quién carajo la entiende? Nos vamos de putas.

– Esperá un cachito –dijo Andrés, dejó el vaso y lo miró fijamente a los ojos, como si fuera un policía enfrentando a un acusado–. ¿Vos me prometés que después de acabar no te voy a tener que bancar lloriqueando, no vas a hacer un escándalo en pedo llamándola para decirle lo mucho que la amás, no vas a volver puteando diciendo que esa guita la tendríamos que haber gastado en otra cosa como el casino?

– Te lo prometo por Peñarol, que sabés que para mí es más importante que mi vieja –dijo Pablo y se besó el anillo.

– Bueno, entonces el viernes a las 10 nos vemos en casa y arrancamos para el putero. Espero que esté Mariana. ¡Mozo! ¿Me trae la cuenta?

Apareció el mozo y les trajo la cuenta. Como cada uno había pedido una cosa distinta tenían que hacer bien la división. “Cuentas claras mantienen la amistad”, era el lema de ambos, teniendo en cuenta que los dos eran generosos por demás y algún hijo de puta siempre abusaba, chupaba de todo y los clavaba con la guita bajo las excusas más pelotudas.

– Lo tuyo son 400 y lo mío 340. ¿Tenés justo?

– Si, justo acabo de sacar del cajero –Dijo Pablo mientras revolvía su bolsillo en busca de la billetera.

Cuando estaba por sacar la plata sonó su celular, que estaba en el otro bolsillo, mientras Andrés lo miraba atentamente.

– ¡Hola! –Dijo Pablo después de que sonara como 5 veces mientras revolvía el bolsillo–. Esperá que no te escucho que está la música medio fuerte. Ahora sí. ¿Paola? Si, si, puedo hablar, esperá que salgo para afuera.