La vida te da sorpresas, como decía aquella magnífica canción de Ruben Blades. Es cierto, pero la muerte también. Y si nos encontramos con ella cuando estamos haciendo las compras, mucho más.

Esto fue lo que sucedió el viernes pasado. Una persona falleció en un supermercado de un ataque cardíaco y la patronal decidió seguir atendiendo el local. Según el gremio, que posteriormente cerró las puertas, la patronal «mantuvo el local abierto, habiendo rodeado de mercadería el cadáver para poder seguir trabajando”.

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