Hotline Miami es brutal, confuso, rápido y sorpresivo. “¿Te gusta lastimar a otras personas?” es la dura pregunta que plantea este videojuego.

Compraste o descargaste Hotline Miami. Por ahora las cosas son normales: aparenta ser un juego de acción de la vieja escuela, de esa en dos dimensiones, muchos enemigos y pocos botones. Poca historia: el personaje se despierta, revisa la contestadora y hay un mensaje que pasa por cotidiano pero en realidad es una misión. Criminales, ladrones, traficantes… enemigos. Vas y los matás. Ganás máscaras que te dan habilidades y puntos. Tu personaje va a distintos lugares: la pizzería, el videoclub, y lo atiende siempre un mismo tipo que le dice que no tiene que pagar por nada, la casa invita.

De pronto se corta todo. Una habitación oscura y surreal, el personaje avanza y se encuentra a tres figuras: una con máscara de caballo, otra de gallo y la tercera de lechuza. “¿Te gusta lastimar a otras personas?” increpa el gallo a tu personaje.

Hotline Miami

Es una pregunta complicada para hacerle a alguien que está jugando un videojuego. ¿Cuánta gente diría que no? Obviando a los fanáticos de jueguitos como Candy Crush, ¿cuánta gente entra en un videojuego y espera salir sin sangre en las manos? Donkey Kong y sus hijos estrellaban barriles contra hombres reptiles para hacerlos desaparecer de la pantalla. Mario lanzaba a Koopa a la lava que lo mataba. Pacman era más o menos un caníbal. Hay alternativas y censuras, pero en general nuestro instinto asesino alimentó constantemente a la industria de los videojuegos.

Hotline Miami fue creado por Dennaton Games, una empresa independiente compuesta por Dennis Wedin y Jonatan Söderström. Se basaron por un lado en aquellos videojuegos de acción de dos dimensiones y punto de vista desde arriba, y en cuanto a la historia en escritores beat y surrealistas. Y es un matrimonio que rinde: a medida que avanza la historia crece la violencia, se hace más gráfica, delirante y, efectivamente, surreal.

¿Te gusta lastimar a otras personas? Hotline Miami está poblado por los típicos enemigos anónimos y mudos de los videojuegos, pero también de algunos personajes muy locuaces. Hay enemigos que, derrotados, mutilados y sangrientos, van a rogar por sus vidas. Son los mismos mafiosos que hace dos segundos te perseguían a escopetazos, pero por otro lado vos también los perseguías a ellos. Van a haber enemigos que atacan en patota y cuando ven que bajás a varios te piden por favor que no los mates y se rinden.

Hotline Miami 2

El juego premia dos cosas: estilo y velocidad. No alcanza con matar, hay que hacerlo de forma interesante y si es posible rápida. Este no es un juego para andar esperando horas del otro lado del pasillo: vas a morir mucho, de muchas formas y a veces de forma imprevista, pero empezar la misión de nuevo, o el último pasillo, o la última habitación, está sólo a un botón de distancia. Pese a esto, habrá dudas: del personaje y tuyas. El personaje va a rescatar a una mujer, tal vez algo que no debería haber hecho. En tu caso, la pregunta va a ser la misma: ¿querés seguir jugando y aumentar la violencia?

De pronto aquel amigable hippie que atendía todos los comercios es reemplazado por un pelado mala leche que te empieza a cobrar las cosas, que no te deja entrar a los lugares porque no tenés invitación. Hay gente extraña merodeando tu edificio. Y finalmente, ellos, sean quienes sean, envían un especialista a buscarte. El especialista invariablemente te mata, pero ahí el juego ofrece dos opciones: continuar con el personaje con el que arrancaste o seguir jugando con el especialista.

Hotline Miami 3

Las cosas van en picada. Empezás a ver cosas. Los comercios están repletos de cadáveres no muy distintos a los que vos vas dejando en los lugares de las misiones. Algunas personas que mataste aparecen de nuevo para hablarte, ignorarte o quejarse. “¿No sos una buena persona, verdad?” pregunta una de las figuras enmascaradas una vez volvés a aquella habitación surreal. Tiene razón: desde que empezó el videojuego no parás de matar personas.

Mucho se ha dicho sobre la relación entre los videojuegos y la violencia. Bastantes juegos han tratado el tema, algunos de forma más seria que otros. Hotline Miami está entre los que sugieren la cuestión sin hablar directamente de ella: la culpa, la forma de juego y las preguntas de los personajes contribuyen a generar un clima donde se debe seguir matando a los enemigos, pero al recorrer de regreso las habitaciones y pasillos llenos de cadáveres la sensación de satisfacción ya no es la misma.

¿Los videojuegos contribuyen a la violencia? Este juego no da una respuesta, devuelve una pregunta: ¿estarías jugando si no fueras violento?

Por El Hombre Sandía.