6) La mecánica del corazón – Mathias Malzieu

Mecanica

¿Quién es este pibe? Un francés. Llegué a su literatura por medio de su banda, Dionysos. Tiene un disco excelente disco llamado «La Mécanique du Coer», que luego me enteré era una especie de disco conceptual de su libro con el mismo título (aunque en inglés le encajaron «El chico con el reloj cucú», algo más propio de los traductores al español de películas que de los yanquis). Es la historia de un pibe llamado Jack, hijo de una prostituta, que nace con un corazón frágil. La prostituta acude a la doctora Madeleine para dar a luz y lo deja con ella. Madeleine decide intervenir a Jack y ponerle un reloj cucú de madera como corazón para que no muera. A partir de ese momento lo adopta, y desde chico lo cría con tres reglas:

1) No toques las agujas
2) Controlá tu ira
3) NO TE ENAMORES

Esto lo lleva al Jack adolescente a cuestionar estas reglas. «El amor es muy peligroso para tu pequeño corazón incluso en tus sueños, así que por favor, soñá despacio», le dice Madeleine. Pero Jack no tiene mejor idea que enamorarse de una chica llamada Miss Acacia, lo que hace que el corazón le deje de funcionar y la doctora Madeleine se lo repare, recalcándole con más énfasis las reglas. Obviamente, Jack poca importancia le da y sale en búsqueda de Miss Acacia, y durante el libro nosotros seguiremos sus aventuras. Es muy recomendable escuchar el disco luego de terminado el libro para recrearlo en la mente mientras se escuchan las canciones. Recomiendo ampliamente el tema «La Berceuse HipHop du Docteur Madeleine», en la que se da un diálogo entre Madeleine y Jack contándole las reglas y en el que en un momento se escucha (en inglés) a Jack puteando: «Mi corazón de mierda hace clic-cloc-ding-dong».

7) El día que nietzche lloró – Irvin Yalom

Nietzsche

 

No soy un especialista en filosofía ni pretendo serlo. No me banco mucho a la gente que se cree que por entender o saberse de memoria la obra de Nietzsche se pone en un plano superior que el resto y considera chabacanería cualquier cosa no filosófica. A través de una persona de este estilo, que vivía publicando en facebook cosas de distintos autores para hacerse ver, fue que llegué a este libro. Ahora no nos hablamos porque no la la pude levantar.
Una joven, Lou Salomé, lleva a cabo una cita con Josef Breuer, un célebre médico vienés. Ella quiere ayudar, sobre todo sicológicamente a, en ese momento, un desconocido filósofo llamado Friedrich Nietzsche, ya que presenta tendencias suicidas y le manda cartas agresivas. Pero lo interesante es que tiene que ser sin que él se de cuenta, porque si no, no accedería.
Los personajes de esta obra son reconocidas figuras históricas en situaciones ficticias, gracias a la inventiva del autor, pero sería igual de bueno si se llamaran Juan y María. Se genera una muy interesante relación entre el terapeuta y el paciente, que por momentos es tensa y por momentos es de amistad, algo que le sonará a los estudiantes de sicología. El final es muy bueno y te deja con ganas de más. Un libro ideal para regalar si querés levantarte a un/a estudiante de sicología o psicólogo/a ya recibido/a. En el transcurso de la historia hay muchas cosas que el terapeuta le  hace ver a Nietzsche que pueden oficiar como una especie de «autoayuda» al lector, ya que el hecho de que le haga darse cuenta de cosas por sí mismo es algo general y aplicable a una situación particular de la vida de cualquiera de nosotros.

8) La Larga Marcha – Stephen King

marcha

Hoy en día está de moda la saga de Los Juegos del Hambre, que no está mal. Bastante antes, en el año 1979, el señor Stephen King (con su seudónimo Richard Bachman) hizo este libro que es más truculento, más elaborado y a mí entender, más interesante y atrapante. Como los juegos del hambre, está situado en un futuro próximo bajo un sistema totalitario. Todos los años se celebra una especie de correcaminata televisada y vista por millones de espectadores en la que 100 competidores se juegan la vida para intentar ganar un premio final, que consiste en cualquier cosa que el ganador pida. Ray Garraty , el protagonista de esta historia, es elegido al azar.

Stephen King, como en muchos de sus libros, explora las relaciones humanas de los personajes. Habrá con quienes el personaje principal entable una relación de amistad y a quienes odie. Habrá quienes lo caguen y quienes sean aliados. Pero claro, solo uno es el que queda vivo y gana. En el medio pasa de todo. Hay pasajes relativos a la violación del reglamento por parte de los participantes que llevan a actuar a los milicos y éstos no tienen piedad.
El autor, aparte de las ya menciondas, tiene la capacidad de terminar sorprendiendo a partir de historias que al principio no parecen gran cosa. Uno puede pensar: ¿qué puede ser interesante en una correcaminata donde solo gana uno? Este es uno de sus mejores ejemplos. Te engancha aunque no quieras y para mí es uno de sus mejores libros para meterse en el mundo King.

9) La Vereda del destino – Tato Lopez

 

tato

Horacio «Tato» López es el mejor basketbolista de todos los tiempos, según los que lo vieron. Ganó todo tipo de títulos y fue el jugador más importante en el sexto lugar que obtuvo la selección uruguaya en los Juegos Olímpicos.

En el 2007 sacó su autobiografía. No importa si no sabés nada de basketball o si no sabés quién es el Tato. El tipo se encarga de mezclar tres historias, cada una mejor que la anterior. Primero habla de su familia y de la relación con ellos. En este caso se trata de él y son historias reales, pero si fuera un personaje ficticio, sería igual de dificil dejar de emocionarse al leer lo que cuenta. También habla de su carrera basketbolística. Ahí es donde uno puede pensar «pero yo no sé nada del deporte, ¿para qué lo voy a leer?». Y ahí es donde se equivocaría. Habla de basket, si, pero lo que más importa es el contexto histórico que plantea y cómo hace que cualquier lector pueda interesarse. Corría el año 1984 y era el goleador de los Juegos Olímpicos. Los medios lo elegían el jugador del partido, y en conferencia de prensa le hacían preguntas  del partido. No es exacta la cita pero era algo así: «Todo bien con el partido, pero acá hay que dejar algo claro, en mi país hay partidos y candidatos proscriptos y eso no puede estar pasando. Mi país está sufriendo y no está en democracia», te decía el Tato, como si nada. También, en otro pasaje memorable, cuenta cómo los milicos lo mandaron al vilardebó por fumar porro y la relación que entabló con los pacientes allí presentes, con quienes armó un cuadro de basket en el patio. Por último, lo que más me gustó fue cómo describió su vínculo con su abuela Carmen. «La abuela no me quería por lo que yo era, simplemente me quería porque era. La incondicionalidad de mi abuela era lo mejor de mí», cuenta. Quien tuvo abuela, o la tiene, y se lleva bien con ella, si no se emociona, no tiene corazón o se tomó la pastilla aquella de la peliícula «Equilibium» que te borra los sentimientos para poder trabajar.
Por último habla de sus viajes por el mundo. Allí cuenta, en lo que es la parte más graciosa del libro, como lo muerde un mono.
Lo que más me gustó del libro, más allá de las situaciones particulares, es que no se pone en un nivel superior para contar su historia, como muchos que escriben autobiografiás hacen. Es un mortal más, que se mete entre la gente, que cuenta su historia pero también la de otros, que se nota que escribió esto como una especie de descarga emocional y eso como lector es algo que valoro mucho. Un libro para todo tipo de público.

10) Porrovideo – Jorge Alfonso

porrovideo

Vivimos en un país que difícilmente acepta movimientos culturales nuevas si no cumplen con los estándares del uruguayo promedio. Es decir, si no hacés murga, folclore  o algo que vaya con la idiosincracia tradicional, marchaste.

Es por esto que celebro que aparezcan escritores como Jorge Alfonso, que nada tienen que ver con el estereotipo. Cuenta historias sencillas y desprejuiciadas en primera persona, donde la droga (sobre todo la marihuana) es partícipe. Por ejemplo, recuerdo un cuento (el que más me gustó) en el que el personaje se pelea con su novia de muchos años y va en la calle con una caja con sus pertenencias. Ahí se cruza con un pibe y le dice «mirá, esto es lo que me dejaron 10 años de novio». Terminan fumando porro juntos y emborrachándose contándose sus vidas. Como ésta, cada una de las historias que componen este libro serán simples pero atrapantes y bien escritas. Ojalá haya más Jorge Alfonsos en Uruguay.
Sé que no se debe juzgar a un libro por la tapa, pero en este caso, dudo que exista mejor forma de describir al libro que unos avioncitos del atari disparándole a una rata muerta.