Según algunos organismos internacionales, es una sociedad sustentable y feliz. Sin embargo las comunidades indígenas continúan luchando por su tierra y autonomía amparados por la vigencia de una ley que no se cumple y un gobierno permeable a los intereses de los usurpadores.

La pasión de un futbol cada vez más comercial y fuerte lo coloca entre los mejores de una región que sigue derramando sangre por sus venas.