«…Pobres somos nosotros también. Los que consumimos lo que va quedando. Los que asistimos hipnotizados al circo con un pedazo de pan en la mano teniendo que digerir el doble discurso de algunos lobos con piel de oveja que se disfrazan de revolucionarios cuando nos cuelgan la chapa de pobres en el continente futbolístico ante realidades de millonarias inversiones donde el dinero fluye vaya uno a saber de qué manantial para lavar imágenes paganas de algunos dioses hambrientos de gloria. El fútbol uruguayo no es un fútbol pobre, es un fútbol empobrecido»