Esperado por muchos, pero cada vez más por ese mundillo atornillado al sistema que intenta darle color en ese afán de esquivar realidades. Nuestro fútbol sigue dándole vida a los demonios. A sus demonios, que cuál gárgolas en las alturas, esperan agazapadas el momento de debilidad. Es tiempo de invertir en políticas sociales. Para que los clubes no sean un «amor pasajero » y continúen siendo espacios alternativos, libre de prejuicios. De pertenencia y contención. Hay clásico papá » !! En la división está la pasividad. . .